A un año de la separación de la banda, el guitarrista Tavo Kupinski destapó la olla y aseguró que "lo del 'parate indefinido' es una mentira". Caliente y aún con muchas heridas, apuntó sus cañones contra el cantante y disparó: "Se reunieron a espaldas mías, sin huevos y sin códigos". Durísimo.
Los Piojos anunciaron hace un año que pararían la moto por tiempo indeterminado. Sin embargo, todo parece indicar que nunca más volverán a poner en marcha la máquina.
Así lo dio a entender Tavo Kapunski, quien en un reportaje en Clarín rompió el silencio y sacó varios trapitos al sol. Sus principales blancos fueron el líder de la banda, Andrés Ciro Martínez, Micky Rodríguez y Pocho Rocca, el manager: "Lo del 'parate indefinido' es una mentira, fue una carta escrita sólo por Andrés. Todo un verso, demagogia total. Después me llamó Pocho para que la leyera, y le dije que era mejor no decir nada, parar el tiempo que queramos, sin hacer todo un invento. Habíamos tenido dos parates antes, pero sin ánimos de separación".
"Yo no fui parte de la decisión de que el grupo terminara. Desde que se fue Piti (Fernández) hasta que nos separamos, pasó un año en el cual hubo tres personas que se reunieron a espaldas mías, sin huevos y sin códigos, hasta que un día llegué y me dijeron que se separaban Los Piojos", relató todavía indignado.
Y enfatizó: "Los Piojos son míos. No soy "el ex guitarrista de Los Piojos": soy Los Piojos. Es mi banda, porque legalmente el nombre está registrado por cinco personas y una soy yo. No voy a regalar nada porque no me banque a uno. Así como Andrés nos veía como sus guitarristas, yo también puedo decir que él era el cantante de mi banda".
Como para dejar en claro que hizo borrón y cuenta nueva, aseguró: "No hay posibilidad de volver de mi parte. La única chance sería que venga un tipo y me diera un palo verde. Yo voy y toco, nada más. Hoy en día, para compartir un escenario con Andrés, y que Pocho esté en la movida, me tendrían que dar mi parte. Iría a disfrutar con mis amigos: no podemos volver sin Piti".
Respecto a la posibilidad de una vuelta sin él, comentó: "Ellos la deben estar imaginando. En el mundo empresarial existe de todo. Pero no soy boludo, yo sé lo que es mío. Si van a volver sin mí alguna vez, va a tener que pasar mucho más tiempo".
Además, comentó una anécdota sobre el recital de despedida que pinta de cuerpo entero la mala onda que había: "El River anterior, que fue el Quilmes Rock, le dediqué Sudestada a Piti y cuando volvimos a la sala, me lo recriminaron todos. Entonces, en el último recital, primero que no me presentaron, pero dije que la cantaba igual, y después remarqué "Para Piti", mirándolo a Micky a la cara".
"Me salió de adentro, ¿te pensás que me vinieron a decir algo después? Nada, porque yo te salto con una patada voladora en la cabeza. No tengo términos medios, no hay calles para mí: es una vereda o la otra", agregó en llamas.
"Desde fines de 2004, el grupo se convirtió en una empresa que facturaba espectáculos grandes. Hace rato que no éramos una banda: mucho antes de que dejáramos de tocar", sentenció sin vueltas.
¿Cómo ve a Ciro como solista? "Si le va bien por su lado, me voy a sentir bien porque fue gracias a mí también. Si no hubiera existido Los Piojos, Andrés no sería nadie. Yo, con tocar la música que quiero, con que me gusten los temas, estoy hecho. Si me va bien, mejor. Pero si no, siempre voy a tocar la guitarra, no me veo haciendo otra cosa", comentó.
Ahora en Las Pelotas, Tavo se siente en el paraíso. "Recibí un reconocimiento que jamás hubiera esperado. Ahí me di cuenta: "¿Por qué nunca me pasó esto con mis compañeros?". Nunca me reconocieron nada: Andrés me ponía a prueba todo el tiempo. Ahora me voy de gira con Las Pelotas y la paso cien veces mejor, no tengo presiones. Los Piojos es mi pasado y tuvo cosas hermosas, pero hoy, si me preguntás, me quedo con Las Pelotas". Claro y crudo.